Nintendo

Red Bull BC One

Por Octavio Ortega, en 2 de Agosto de 2008

Tal como ocurre con la famosa competición, Red Bull BC One nos ofrece la posibilidad de seguir el ascenso de un breaker hacia la cumbre del éxito. Pero antes enfrentarnos a los mejores bailarines de cada nación, deberemos en primer lugar crear y personalizar a nuestro propio campeón. El editor, relativamente completo y listo para acoger nuevos comportamientos en función de nuestros resultados en el modo carrera, da claramente el tono: Red Bull BC One no es obviamente realista y se lanza a proponernos gráficos psicodélicos y colores muy propios de los video juegos en flash. Imposible reproducir exactamente nuestras propias características en nuestro bailarín por ejemplo, el juego se contenta con siluetas estilizadas al más puro estilo de dibujo animados y a los contornos que marcan. De hecho, no nos será posible más que definir un estilo general, un color para la piel y otr para las prendas de vestir anchas de nuestro acróbata de tiempos modernos.

Una vez cruzada esta etapa podemos empezar a mostrar nuestra flexibilidad y elasticidad legendaria. Se pasará rápidamente a un tutorial en el que podremos aprender los movimientos básicos del baile. A continuación, en el modo libre podemos elegir una arena y un battle específicos, probar o perfeccionar nuestro arte y hacer estallar el contador de puntos. A ello hay que sumar una sección de minijuegos, una vez que los hayamos liberado en el modo libre o en el modo carrera. Y precisamente, este famoso método carrera constituye obviamente el corazón del juego, puesto que ahí podremos desafiar a los mejores b-boys del mundo entero. Atención sin embargo, a pesar de su estatuto de juego oficial, Red Bull BC One no presenta a ningún campeón de la disciplina. No penséis en enfrentaros a Ronnie o Lilou, fueras de serie del torneo. Será necesario contentarse con famosos desconocidos de seudónimos poéticos: Lamuerte, El Loco o Boris. Cada duelo, puesto que de eso se trata, comienza por una lamentable contraparte de uno de los dos protagonistas. Una clase de advertencia bien absurda de lo que va a seguir a continuación.



Red Bull BC OnePara intentar reflejar la virtuosidad de los b-boys y b-girls el título despliega todo un sistema de puntos de colores, que aparecen en la pantalla táctil y que deberán unir respetando una serie de principios. Para efectuar moves, se trata efectivamente de empuñar el estilete con el fin de conectar al menos 3 puntos del mismo color y trazar una forma conectando el último punto seleccionado al primero, y todo eso antes del final del tiempo asignado (una batalla constituida por varios turnos). Muy a menudo, será posible crear moves suplementarios dentro de las formas ya trazadas. Así pues, si ya conectaste cuatro puntos rojos, nada impide que conectes otros tres puntos dentro de esta figura. Al crear un máximo de formas, adquirirás puntos y llegarás a superar a tu adversario del momento. Puntos especiales con forma de estrellas permiten inflar nuestro resultado si, bajo algunas condiciones, llegan a incluirlos en sus figuras. Pero mucho cuidado, si no respetas los principios comentados arriba, si por descuido, conectan puntos de distintos colores o no cierran su figura conectando el último punto seleccionado al primero, entonces perderemos una de las tres “vidas” de las que disponemos. Tres errores consecutivos en un mismo battle y es el final.

La jugabilidad, relativamente simple parece rápidamente repetitiva, gana a pesar de todo un tanto en densidad mientras que nuevas dificultades aparecen al compás de nuestras victorias. Así pues, después de algunas partidas, se nos pedirá crear nuestro último move antes del final de cada turno. Dicho esto, el juego sigue siendo a pesar de todo relativamente accesible y termina rápidamente por cansar. En otro registro, los battles constituirán también la ocasión de abrir algunos de los minijuegos mencionados anteriormente. Estos últimos distan mucho de ser de gama alta y se confinan generalmente a algunas actividades sosas: pintar una silueta con un bote de pintura, seguir los contornos en punteado de una imagen de bailarín, efectuar un movimiento de rotación con el estilete para simbolizar una figura, etc Nada divertido en resumen. En realidad, cada una de las formas que llegaremos a dibujar con el stylus sobre la pantalla de la parte baja se traduce en una figura o un paso de danza sobre la pantalla superior. Lejos de limitarse a la línea básica y a la línea de batería de una canción, las 35 pistas de audio del juego son muy desiguales.

Resumidamente, Red Bull BC One, a pesar de sus buenas ideas y un modo de juego interesante, presenta muchos defectos. Demasiado repetitivo a pesar de algunas tentativas para coger un poco de aire, el título no está a la altura de los b-boys y b-girls ni a la de sus rebuscadas coreografías. Ciertamente, los movimientos del stylus raramente pueden presentar figuras audaces y los escarceos de los pies de los bailarines, pero como videojuego, Red Bull BC One pese a todo consiste divertir en los primeros minutos. Una lástima que sea tan repetitivo y que el sistema de dibujo en la pantalla tan poco fino.

Gráficos: 45/100
El estilo gráfico tiene cierto encanto, no se sabe si es consecuencia de una falta de medios o de un verdadero ensayo artístico. En cualquier caso, se apreciarán moderadamente los movimientos de los bailarines que aparecen un poco mal animados en algún momento del juego.

Sonido: 65/100
Aprovechate de 35 pistas de audio diferentes, obviamente orientadas hacia sucesiones de ritmo. Algunos samples vienen a dar un poquito de densidad a unos temas muy desiguales. Aún así no es malo en este apartado.

Jugabilidad: 45/100
El concepto básico funciona correctamente, y el stylus permite ser relativamente preciso. Desgraciadamente el juego cae rápidamente en la trampa de la redundancia a pesar de algunas pequeñas tentativas para inyectar un poco de interés al conjunto. La dificultad está bien proporcionada y su progresión es correcta.

Duración: 40/100
El modo carrera propone una sucesión de 36 battles, distribuidas en 8 lugares diferentes. El conjunto del juego apenas lleva unas pocas horas. Habida cuenta de la repetitividad de la acción y debido a que al final, el jugador no efectúa control verdadero sobre el bailarín, dudo que haya muchas razones de volver a jugarlo una vez lo hayas terminado. Red Bull BC One propone también un modo multijugador, pero será necesario tener dos cartuchos para aprovecharlo.

Valoración General: 45/100
Atípico, Red Bull BC One lo es indudablemente, pero no se puede decir que esté salido bien de verdad. La jugabilidad no carece de coherencia, desgraciadamente, el interés termina por caer bajo los golpes continuos de una repetitividad cansina. La originalidad del concepto sucumbe también cuando se enfrenta al conformismo presentado en los minijuegos. El resultado es un título original durante los primeros minutos, que está bien para curiosear un rato pero que no termina de enganchar al jugador.

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