Sins of a Solar Empire, es un juego de estrategia espacial a gran escala. Y cuando digo “gran escala”, la expresión no es gratuita: ¡los mapas más grandes, pueden acoger hasta diez jugadores, están formadas por más de cincuenta planetas! Astros que se disputan tres razas rivales: los Advents, que mezclan alegremente modificaciones cibernéticas y poderes psíquicos, los Vasaris, una antigua civilización extraterrestre que fue la primera de la galaxia, y por fin la Coalición Comercial, forzada a cambiar el traje de comerciantes por el de militares ante la amenaza de las dos facciones restantes. Estos antecedentes, introducido por medio de una “cinemática” en imágenes fijas al principio del juego, apenas tiene sin embargo importancia en la consecuencia de los acontecimientos. Ya que no se desarrollará y sólo sirve para colocar las bases del universo y para más tarde, ya que Sins of a Solar Empire no dispone de un modo campaña para un jugador. Es la primers queja que se tendrá a su contra. Stardock sin embargo prometió rectificar este asunto en una extensión que ya se está preparando.

Que los adeptos del placer solitario se tranquilicen, es a pesar de todo es posible divertirse contra el ordenador, que propone un desafío gracias a una inteligencia artificial sutilmente interesante. Se puede obviamente elegir el nivel pero también su comportamiento. Eso sí, os aconsejo empezar por un nivel fácil ya que la jugabilidad de Sins of a Solar Empire es densa y pide una larga fase de aprendizaje hasta que nos hacemos con los controles del juego. Veamos con todo detalle cómo funciona una partida. Comienzan con un planeta, una fábrica de naves y dos naves de construcción. Una de las primeras cosas pendientes, como en la mayoría de los STR, es producir recursos, que son tres. El metal y el cristal se extraen de los asteroides (es necesario construir la estructura adecuada). En cuanto a los preciosos créditos, se obtienen por medio de los impuestos, del comercio o también de los intercambios de materias primas en el mercado negro. El dinero es la base más que nunca de la guerra, y será necesario velar para que nunca nos falte la pasta con la que continuar las batallas.
Ya que no vamos a permanecer mucho tiempo sobre nuestro planeta inicial, la conquista de nuevas tierras se impone para triunfar. Los distintos astros son conectados por una red de líneas, las “carreteras phásicas”, que permiten desplazarnos rápidamente de uno a otro por medio de “saltos”. De esta manera eliminamos una incómoda ley física (que le restaría velocidad y emoción a las partidas). Las naves pueden cruzar grandes distancias en algunos segundos. Es importante tomar posesión de los planetas vecinos. Existe varios tipos (ártico, desértico, volcánico…) con sus ventajas y sus inconvenientes. Algunas categorías de planetas requerirán no obstante una investigación antes de poder colonizarse. ¡Y las investigaciones, son necesarias para progresar, ya que no hay menos de cuatro árboles tecnológicos! Dos son comunes a todas las facciones, se trata de la logística de las flotas y artefactos, que permiten respectivamente aumentar el límite de unidades y beneficiarse de poderes especiales. Los árboles principales, por su parte, se refieren a los ámbitos civiles y militares y varían en función de la raza elegida.

El ámbito militar, ya que a fuerza de extenderse de planeta en planeta, es imposible no pensar que acabaremos con un encuentro hostil… Las flotas constan de tres tipos de naves. El corazón de una armada, son las fragatas. Constituyen el mayor número de las unidades ofensivas y están disponibles en varias versiones según las necesidades: ataques a distancia, exploración, bombardeo de planetas, etc. Un poco más arriba se encuentran los potentes cruceros, no descuidar en medio de la partida ya que podemos conseguir suculentos bonus. Por último, a la cabeza de estas tropas, están los buques almirantes, verdaderas fortalezas flotantes. Pueden asimilarse a los héroes de los STR modernos: ganan experiencia, que les permite adquirir capacidades especiales al compás de la subida de nivel. Estos poderes se utilizan gastando antimateria y pueden trastocar el final de una batalla. Aunque las distintas naves a construir son numerosas, se puede lamentar una determinada simetría de campo. Los desarrolladores tuvieron la voluntad de equilibrar bien su juego, del golpe nos encuentran prácticamente las mismas unidades de una facción, aunque los nombres y el diseño de las unidades cambian. Eso no impide que las confrontaciones sean un auténtico placer. Afortunadamente, ya que el combate espacial permanece en el centro de la jugabilidad del título. Eso sí, tened en ceunta que estamos ante un juego de estrategia, no de un videojuego de gestión. Sins of a Solar Empire está más próximo a un Homeworld que a un Galactic Civilizations.

Hay a pesar de todo una serie de cosas que administrar, sobre todo cuando se comienza a extender nuestro imperio sobre varios planetas. Felizmente, Ironclad creó una pequeña maravilla de interfaz, que agrupa de manera clara todos los elementos necesarios para la buena marcha de una conquista espacial. En la parte la izquierda, el árbol imperial agrupa planetas, estructuras y flotas. Abajo, informes vienen a recordarnos que se termina tal construcción o que un ataque de piratas es inminente. Se nota una preocupación permanente de simplificarnos la tarea, lleno de pequeñas ideas que se revelan bien prácticas al uso. Por ejemplo, cuando se lanza el estudio de un nuevo tipo de naves, ya se puede pedir la producción a la fábrica, comenzará en cuanto se termine la investigación. Sins of a Solar Empire combina una profundidad de juego tremendo con una manejabilidad ejemplar. Pero es en el multijugador donde se desmelena. El título está precisamente diseñado para estas confrontaciones. Tened en cuenta que en ningún caso son partidas cortas. Se pueden salvar las partidas, te puedes ir a comer, a dormir…
En definitiva, se trata de un gran videojuego, tremendamente adictivo. Retened bien su nombre porque va a dar mucho que hablar, y sus creadores, acaban de dejar de ser unos completos desconocidos. No está todo inventado en los juegos de estrategia..
Gráficos: 70/100
En zoom máximo, parece que se pixelan unas figuras que casi no se ven. Pero es una cámara que no se utilizará casi nunca, prefiriéndole una visión global que devuelve Supremo Commander a las mazmorras. Vista esta posición dominante, el espacio es bastante bonito, aunque vacío (inevitablemente).
Sonido: 70/100
Músicas de calidad y un doblaje decente son las características de la versión que hemos probado.
Jugabilidad: 85/100
Sins of Solar Empire ha hecho cara a un doble reto: proponer una jugabilidad profunda conservando al mismo tiempo una buena manejabilidad. Una apuesta conseguida gracias a las posibilidades estratégicas variadas combinadas con unos toques de gestión. Todo ello servido por un interfaz que resulta ser un modelo de ergonomía. El único notable punto negro es la excesiva semejanza entre las tres razas cuando se observan más de cerca.
Duración: 75/100
La duración del juego se ve afectada por la ausencia de una campaña para un jugador. Esta laguna es parcialmente cubierta con la calidad de la Inteligencia Artificial en el modo Escenario. Sin embargo, el título toma su dimensión real en el multijugador, partidas que duran toda una noche… Por si fuera poco, contamos con un editor de mapas.
Valoración General: 80/100
Al igual que sus compatriotas de Relic lo hicieron con Homeworld en su tiempo, los desarrolladores del joven estudio canadiense Ironclad nos ofrecen un gran juego de estrategia espacial. Sins of a Solar Empire es un título de una rara riqueza que colmará a todos los aficionados del género capaces de perdonar la ausencia de un modo campaña. Pese a todo, casi consiguen una obra maestra.

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