
Call of Duty Modern Warfare 2
Es ya sabido a estas alturas que la última encarnación de Call of Duty es una de las experiencias interactivas más intensas y gratificantes de los últimos meses, o incluso años. Un auténtico imprescindible a pesar de polémicas premeditadas o no.
El problema que podemos encontrar en Modern Warfare 2 es, precisamente, inherente a lo trepidante de la acción que vertebra su historia. La narrativa es caótica y confusa (por no hablar de la efectista incoherencia que supone que se nos permita ver por los ojos de un muerto que es arrojado a una fosa común). Un nimio detalle que de repente llama la atención en un lugar del mundo puede desencadenar un huracán en sus antípodas. Los acontecimientos sacuden al aturdido jugador de la misma manera que las balas emborronan de sangre su visión una vez tras otra. No existe la empatía jugador/avatar porque al igual que cambiamos cada dos por tres de lugar y acción lo hacemos igualmente de personaje. No hay tiempo para la conexión, para entender una motivación que nos empuje hacia adelante. Más bien esa motivación viene dada directamente por el espíritu de supervivencia, porque más vale que uno se ponga a correr en cuanto presiona Start si no quiere acabar fiambre al segundo siguiente. Seguir leyendo »

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